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Trump habla de imponer aranceles a aquellos países que estén en contra de su plan con Groenlandia

2026-01-16 1,007 Dailymotion

La tensión diplomática entre Estados Unidos y el Reino de Dinamarca ha alcanzado un nuevo máximo histórico. En una reciente declaración que ha sacudido los mercados internacionales, el presidente Donald Trump ha advertido que utilizará el poder comercial de su país para presionar a la comunidad internacional en su ambición por controlar el Ártico. Según las fuentes, el mandatario afirmó que "podría imponer un arancel a los países si no están de acuerdo con Groenlandia", una medida que busca forzar una solución a favor de los intereses de Washington. Durante una mesa redonda sobre salud en la Casa Blanca, el republicano reiteró que la adquisición de la isla no es un capricho, sino una necesidad estratégica. "Necesitamos Groenlandia por razones de seguridad nacional", subrayó Trump, quien calificó de "inaceptable" cualquier escenario en el que el territorio no acabe bajo soberanía estadounidense. Para el presidente, el control de esta región rica en minerales es vital para contrarrestar la influencia de potencias rivales, ya que ha acusado a las autoridades locales de no hacer lo suficiente para frenar a Rusia y China. Esta táctica de usar la economía como arma no es nueva en su actual administración. Desde su regreso al poder en 2025, Trump ha elevado hasta un 50% las tasas a países como Brasil y la India por sus vínculos con Rusia o el trato a antiguos líderes. En esta ocasión, comparó la posible presión arancelaria con las amenazas lanzadas anteriormente contra Francia y Alemania a cuenta de los productos farmacéuticos. A pesar de los intentos de distensión, el diálogo parece estar en un punto muerto.

Los ministros de Relaciones Exteriores de Dinamarca y Groenlandia se reunieron recientemente en Washington con el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio. Sin embargo, el encuentro no sirvió para acercar posturas, dejando tras de sí un "desacuerdo fundamental" y "profundas diferencias". Ante las crecientes amenazas, que según las fuentes incluyen la posibilidad de actuar por "medios militares si fuera necesario", la respuesta europea no se ha hecho esperar: • Dinamarca ha anunciado un "incremento inmediato de su presencia militar en la isla" para realizar maniobras y calmar las dudas sobre la seguridad en el Ártico. • Varias naciones europeas han mostrado su respaldo explícito a Copenhague, llegando incluso a "enviando tropas al estratégico territorio". • Una "delegación bipartidista del Congreso estadounidense" visitó Dinamarca para expresar su apoyo a la soberanía danesa, desmarcándose de la línea dura de la Casa Blanca. Lo único tangible tras las reuniones en la capital estadounidense ha sido la creación de un grupo de trabajo que se reunirá cada dos o tres semanas para continuar las conversaciones. No obstante, el propósito de este equipo es motivo de disputa, ya que Dinamarca y la Casa Blanca han ofrecido "opiniones públicas marcadamente divergentes" sobre su función real.