El Día de Ceuta se celebró este martes en un ambiente muy diferente al de años anteriores. La jornada festiva en el calendario de la ciudad autónoma estuvo marcada por la emoción, las lágrimas y, sobre todo, por el malestar de parte de los asistentes con la gestión del Gobierno central en un momento especialmente delicado para Ceuta tras los acontecimientos de finales de julio.
El Teatro Auditorio Revellín acogió el acto institucional y la entrega de las Medallas de la Autonomía, una ceremonia que mantuvo el formato habitual pero que estuvo condicionada en todo momento por la situación que atraviesa la ciudad. Desde el inicio quedaron claras las diferencias entre el recibimiento a las principales autoridades: el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, fue recibido entre aplausos por los asistentes, mientras que el delegado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez Triano, fue abucheado en varias ocasiones durante el desarrollo del acto.